Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias. – Eduardo Galeano
Soy María: poesiaterapeuta, educadora y escritora de corazón. Llevo casi veinte años dedicada a la educación, y los últimos cinco han sido la culminación de un amor de toda la vida por la palabra escrita, la poesía, sobre todo, pero no solo ella, como herramienta de escucha, de sanación y de reescritura de las propias historias.
La literatura entró en mi vida de la mano de mi abuela paterna, que me regaló un libro cuando yo tendría unos ocho años. Desde entonces no he dejado de leer. Y desde entonces la palabra escrita no ha dejado de atender mi corazón, de abrirme la mente, de suavizarme el alma y de mostrarme lo que, tantas veces, no alcanzo a ver ni dentro ni fuera de mí.
Los últimos cinco años me han visto salir del camino trazado y andar por senderos sin marcar: formándome en poesiaterapia, en comunidades y espacios educativos informados sobre el trauma, en programación neurolingüística, en ayuda psicosocial. Pco a poco he ido tejiendo una práctica transdisciplinar que bebe de la biblioterapia, la educación somática, los estudios de género y la teoría del trauma.
No soy terapeuta clínica. Soy acompañante. Lo que ofrezco es un espacio, individual o en grupo, donde la escritura se convierte en herramienta de escucha, de orden y de cuidado, sin separar nunca el cuerpo, la historia personal y la palabra. Trabajo en español y en inglés, entre Irlanda y Burgos, desde una mirada feminista, decolonial y neuroinclusiva.
Soy un hilo dentro de un telar. Soy Secretaria de la International Poetry Therapy Network (IPTN), tras haber ejercido como su Presidenta, y coordino programas y práctica en iaPoetry, y junto a Giulia Tosolini fundé Lexquimia, otro círculo creciente donde seguir poniendo en práctica y ampliando todo lo aprendido.
Autoras y autores me acompañan como brújula silenciosa. Rilke, con su imagen de una vida vivida en círculos cada vez más amplios, que tal vez nunca se completen del todo pero que merece la pena intentar dibujar. Arundhati Roy, y su convicción tranquila de que otro mundo ya viene respirando, si sabemos escuchar. Alejandra Pizarnik y Chantal Maillard, que escriben, como lo hago yo, para nombrar aquello que un cuerpo, un lenguaje o un mundo, a veces, no alcanzan a traducir del todo.
Y así, bajo este ethos, cada taller, cada acompañamiento, cada palabra compartida es para mí otro círculo creciente: un lugar donde seguir aprendiendo, donde seguir ofreciendo espacios donde la palabra nos transforme, nos guíe y nos conecte.
Si sientes que la palabra te está llamando para sanar, para ordenar, para, simplemente, ser escuchada, escríbeme. Estaré encantada de acompañarte, ya sea en una sesión individual, en un taller o en uno de los círculos de escritura que facilito a lo largo del año.