Imagina que le propones a una persona mayor escribir un poema y te responde, casi antes de que termines la frase con: «Yo de poesía no sé nada». Es una reacción muy habitual. Y, sin embargo, la poesía terapia para mayores parte justo de ahí: de la idea de que no hace falta saber, ni haber leído mucho, ni tener buena letra. Lo que sí hace falta es, sobre todo, un grupo en el que sentirse a gusto y un poema que abra una puerta.
En este artículo te cuento qué es la poesía terapia con personas mayores, qué dice la investigación (con sus puertas y sus límites), cómo es una sesión y cómo puede llegar a una residencia, a un centro de día o a una asociación de tu entorno.
¿Qué es la poesía terapia (y qué no es)?
La poesía terapia es el uso intencional de la palabra escrita y hablada para el bienestar y el crecimiento personal. Incluye leer y escuchar poemas ya escritos y también escribir los propios, siempre con una persona facilitadora que acompaña el proceso (Choi, 2025).
Conviene aclarar lo que no es. Uno, no es un taller literario: aquí nadie corrige, puntúa ni compara. Dos, no sustituye a la atención psicológica o médica cuando hace falta. Y tres, no exige experiencia previa con la poesía.
La propia literatura la describe, además, como una práctica que en entornos comunitarios pueden facilitar personas formadas en poesía terapia aunque no sean profesionales clínicos de la salud mental (Choi, 2025). Eso sí: la formación específica importa, y mucho.
No hace falta saber escribir
Petzold (2020) sostiene que personas que nunca habían escrito poesía se activan en edad avanzada y encuentran en ella sentido y consuelo al crear. En el estudio de Choi (2025), además, cuando se escribía en grupo participaban con entusiasmo incluso quienes lo encontraban difícil a solas.
Y hay otras puertas de entrada: escuchar, leer en voz alta, recitar un verso que ya se sabe de memoria o elegir, entre varios poemas, el que más te dice algo.
Por qué la poesía encaja tan bien con la vejez
Envejecer trae transiciones que afectan a la identidad: dejar la vida laboral, perder movilidad, cambiar de casa o de rutina. Choi (2025) señala que una actividad creativa como la poesía puede reforzar la autoestima al ofrecer un espacio estimulante y social donde seguir aprendiendo, logrando cosas y conectando con otras personas.
Hay otra razón, más sutil. La poesía permite decir lo difícil sin exponerse del todo: el lenguaje metafórico protege. Puedes hablar de un invierno largo sin tener que explicar qué significa para ti. Y cuando se hace en grupo, aparece algo que a muchas personas mayores les cuesta encontrar: sentirse escuchadas y verse desde otro ángulo.
Qué dice la investigación (con los pies en la tierra)
La investigación sobre poesía terapia con personas mayores es todavía escasa, con muestras pequeñas y casi toda en inglés. Aun así, hay estudios que merece la pena comentar.
— Un estudio reciente con 210 personas. Choi (2025) encuestó a 210 personas de 60 años o más que habían participado en un programa de 10 sesiones semanales de una hora en cinco centros de bienestar social de Corea del Sur. Una mayor participación se asoció con más bienestar psicológico (autoaceptación, propósito vital, relaciones positivas, crecimiento personal) y con una mejor valoración del propio envejecimiento. El bienestar psicológico explicaba una parte de ese efecto. Los participantes destacaron, sobre todo, escribir juntos en un grupo seguro, interactuar con los demás y poder expresar cómo se sienten a través de la poesía.
Una precisión importante: es un estudio transversal y sin grupo de control, así que muestra asociaciones, no causalidad. La propia autora recomienda ampliar la muestra, incorporar un grupo de control y hacer seguimiento a largo plazo.
— Depresión en una residencia. En un estudio realizado en Arak (Irán), con 72 personas mayores residentes, un grupo recibió 12 sesiones de 60 minutos a lo largo de seis semanas y otro sirvió de control. La puntuación de depresión del grupo de intervención bajó de 7,6 a 6,5, mientras que el grupo de control no mostró cambios significativos (2013).
— Bienestar y conversación. Seymour y Murray (2016) estudiaron seis sesiones de poesía en grupo en una vivienda asistida, cada una con un tema distinto. Los participantes se mostraron entusiasmados, el personal confirmó los beneficios y cada tema favoreció un tipo de conversación diferente.
— Deterioro cognitivo. Furman (2012) describió un grupo de poesía con personas mayores con deterioro cognitivo de moderado a grave en una residencia. Observó que el grupo podía ofrecer alegría y conexión con otras personas. Por su parte, el trabajo desarrollado en una unidad de memoria de la Universidad de Vermont (Burton et al., 2017) evaluó doce sesiones grupales de lectura y escritura. Sus autores señalan que no permite concluir una eficacia terapéutica individual, pero sí apunta a un efecto positivo en la calidad de vida.
Lo que aún no sabemos. Casi no hay estudios en español, no sabemos cuál es la dosis mínima eficaz ni cuánto duran los efectos. Por eso conviene hablar de poesía terapia con honestidad: como una vía prometedora, accesible y de bajo coste, no como una cura.
Cómo es una sesión de poesía terapia con personas mayores
Cada grupo es distinto, pero una sesión suele seguir un hilo sencillo:
- Acogida. Un momento para llegar, saludarse y situarse.
- Poema de apertura. Se lee en voz alta, con calma, normalmente dos veces si se puede.
- Respuesta. Se pregunta a los participante qué les ha llamado la atención o qué verso se has llevado. No hay respuestas correctas, es una forma de iniciar la conversación.
- Escritura breve. Una consigna sencilla: una frase, tres líneas, una imagen.
- Compartir, si se desea. Leer lo escrito es siempre voluntario, pero recomendable.
- Cierre. Una ronda final para comentar qué ha sido lo más significativo de la sesión.
Este esquema se parece al que describe Choi (2025): la persona facilitadora elige los textos pensando en las necesidades del grupo, los participantes producen textos breves y los comparten, y al final de cada sesión cada persona cuenta lo más significativo. Ahí es donde aparece, una y otra vez, el valor del grupo.
Versos para abrir la sesión
Un buen poema de apertura es breve, sencillo, habla de cosas cercanas (el tiempo, la luz, las estaciones, lo cotidiano) o es conocido por los asistentes.
Un ejemplo de versos que funcionan muy bien con generaciones que ahora tienen de 70 en adelante es el Romance del Prisionero, muy conocido por nuestros mayores y también por generaciones posteriores que lo aprendieron de memoria en el colegio :
Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;
¡déle Dios mal galardón!
Poesía en residencias y centros de día en España
En España ya hay centros que trabajan con poesía como parte de sus programas de estimulación cognitiva y emocional. Una residencia del grupo Albertia (en Madrid), por ejemplo, la utiliza para trabajar objetivos cognitivos y emocionales, y publica los poemas recitados y escritos por residentes y personas usuarias del centro de día en la revista del propio centro, lo que refuerza su autoestima al ver su trabajo publicado.
El mismo texto recuerda algo que sabe cualquiera que haya trabajado con mayores: muchas personas conocen de memoria desde versos sueltos hasta romances enteros («Con cien cañones por banda, viento en popa a toda vela….»), aprendidos en la escuela o en casa, y esa familiaridad es un buen punto de partida para empezar.
Pero la poesía terapia no tiene por qué limitarse a las residencias. Tiene sentido y cabida en centros de día, asociaciones de mayores, centros cívicos, bibliotecas o cualquier espacio comunitario donde ya haya un grupo que se reúna. Choi (2025) lo plantea precisamente así: como una opción de bajo coste y adaptable que centros y organizaciones comunitarias pueden incorporar a su programación.
Una mirada desde la poética del cuidado
Trabajar la poesía con personas mayores es, para mí, un acto de cuidado. Eso significa varias cosas:
- Cuidar sin infantilizar. Poemas para personas adultas, con temas adultos, tratadas con respeto.
- Respetar el ritmo de cada persona. Sin prisas, sin obligación de participar y sin forzar a nadie a compartir.
- Un enfoque informado sobre el trauma. Ofrecer elección, seguridad y la posibilidad de parar, siempre.
- Mirar las grietas con ternura. Como en el kintsugi, lo vivido, con sus roturas, forma parte de la obra.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta haber escrito poesía antes? No. Se puede participar leyendo, escuchando o recitando. Escribir es una opción más.
¿Sirve la poesía terapia si hay Alzheimer u otra demencia? Hay experiencias con personas con deterioro cognitivo (Furman, 2012; Burton et al., 2017), pero la evidencia es limitada. Conviene adaptar la sesión y contar con una persona facilitadora con formación.
¿Cuántas sesiones hacen falta para notar beneficios? Todavía no se sabe cuál es la dosis mínima eficaz. Los estudios revisados usaron entre 6 y 12 sesiones de unos 60 minutos.
¿Es lo mismo que musicoterapia o arteterapia? Comparten la idea de usar el arte con fines de bienestar, pero la poesía terapia trabaja con la palabra: leída, escuchada, hablada y escrita.
¿Quién puede facilitar estos talleres? Personas con formación específica en poesía terapia. Si te interesa saber más, escríbeme soy formadora y supervisora ([email protected]).
Si quieres llevar la poesía a tu centro u organización
Si trabajas en una residencia, un centro de día o una asociación y te gustaría explorar cómo sería una experiencia de poesía terapia con vuestras personas mayores, escríbeme a [email protected]. Cuéntame brevemente cómo es vuestro grupo y qué os gustaría conseguir, y te respondo por correo, sin compromiso y sin prisa.
Y si te interesa la poesía terapia en España, estoy impulsando una red española de poesía terapia para conectar a quienes la practican, la estudian o quieren acercarla a sus comunidades. Si quieres estar al tanto, puedes apuntarte a la lista de correo aquí.
Referencias
- Burton, M., Clifford, K., Corbett, J. P., Eckenstein, M., Jorgensen, J. C., Kulaga, S. S., No, H. J., White, N., & Christensen, J. (2017). The effects of poetry in elderly populations with memory impairment [Proyecto]. University of Vermont ScholarWorks. https://scholarworks.uvm.edu/comphp_gallery/250
- Choi, J. (2025). Impact of elderly participation in poetry therapy programs on psychological well-being and successful aging. Journal of Poetry Therapy. Advance online publication. https://doi.org/10.1080/08893675.2025.2487130
- Furman, R. (2012). A poetry group for cognitively impaired older adults: A brief report. Journal of Poetry Therapy, 25(3), 173–178. https://doi.org/10.1080/08893675.2012.709719
- Fallahi-Khoshknab, P. M. The effect of poetry therapy on depression in elderly residents of a nursing home in Arak-Iran.
- Petzold, H. G. (2020). Poesie- und Bibliotherapie mit alten Menschen, Kranken und Sterbenden. POLYLOGE: Internetzeitschrift für «Integrative Therapie».
- Seymour, R., & Murray, M. (2016). When I am old I shall wear purple: A qualitative study of the effect of group poetry sessions on the well-being of older adults. Working with Older People. https://doi.org/10.1108/WWOP-08-2016-0018